miércoles, 6 de noviembre de 2013

Él se ha ido sólo quedan huellas

Cada caricia, cada momento
Te siento a mi lado como un fantasma desolado,
Respeto tu ausencia, más no el haberte perdido
No has desaparecido aún, eres solo mi sol distante
A cuyos ojos mi mirada siempre pertenecerá.

Eres fuego, y a la vez un hielo impenetrable.
Conquistas mis sonrisas y también mi ira mas profunda.
Eres extenso como el océano, y lejano como el horizonte.
Fuiste la luz de mi alma, ahora sólo cenizas que se escapan entre mis dedos

Veo tu reflejo en el agua, eres la sombra de un árbol consumido.
La risa de niños hechos adultos.
Pronto aparecerás, frágil como una hoja de otoño al viento.
No quiero dolor en tu sonrisa, ni llanto en tu felicidad.

Te has convertido en el rostro desdibujado de mis recuerdos,
la sombra solitaria que atormenta diariamente mis noches.
Pronto seras ángel, y quiero que tus alas te lleven lejos,
Sin recordar lo mucho que dejaste atrás.

La vida nos unió, así mismo nos separó,
nos impuso la condena horrible de estar solos,
de no ser cisnes nunca mas.
Sólo espero que jamás debas cargar tu cruz, porque sé desde el fondo que caminaré a tu lado para ayudarte con el peso.

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